sábado, 3 de septiembre de 2016

El Latín Jurídico y su aplicación práctica en la UNMSM

Y llegó el día (02 de Setiembre de 2016). Pese a que el tráfico se tornó algo complicado por el centro de Lima, llegué a la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), donde el grupo de Avanzada Estudiantil, me hizo cordialmente una invitación para poder hacer la presentación de mi libro "Latín Jurídico: Aplicación Práctica", el cual fue publicado por el fondo editorial ESIPEC, el mes de Agosto de 2016.

Como invitados especiales, conté con la presencia del Catedrático Marco Antonio Bonilla Almenara, quien fue mi profesor de Derecho Romano cuando cursaba la carrera del derecho, pues a él debo, el interés por aprender el latín y la historia del derecho romano. También conté con la presencia del profesor Jonathan Abanto Valverde, gran amigo mío desde la niñez y lingüísta por la UNMSM. Ambos compartieron conmigo la mesa de honor y tuvieron una participación, aportando valiosos comentarios, sobre el latín, la cultura jurídica y lo importante que es -hoy en día- el estudio de las lenguas para los profesionales del derecho. 
El público (alumnos de la facultad de derecho y de otras carreras /interesados en el tema/) mostraron una gran atención, al tema que expuse. De cinco temas que traté, pude desplayarme un poco más, sobre los orígenes del emblema que va colocado en la estrella del abogado, me refiero al "Orabunt Causas Melius", el cual es tratado de manera amplia en el capítulo IX de mi libro. 
El problema de la traducción de este breve aforismo "Orabunt Causas Melius", recae en la mala traducción que muchos abogados le dan, pues la gran mayoría de ellos, piensa que se traduce como "Defender las causas justas", y no es así. A prima facie, una traducción (literal) y correcta es "Defenderán la mejor, de las causas", pero la gran mayoría en el mundo académico lo redujo a "Defenderán mejor las causas", lo cual nos hace notar un significado más conciso para la idea que se ha de tener con respecto al campo de la justicia, pues uno, como abogado, siempre debe estar presto para defender "la mejor" o "mejor" las causas. Narré parte de la historia de la Eneida (obra de Virgilio) en donde nace este aforismo (o mejor dicho, de donde sería extraído para la posteridad). Como también, en la obra de Agustín de Hipona, De Cive Dei, vemos que Agustín lo traduce como "Otros abogarán mejor". Este "abogarán" se entiende aquí, como sinónimo de "defenderán". En latín, las palabras que terminan en -unt, son en castellano -an. Así tenemos:
Amabunt = Amarán.
Salvabunt = Salvarán.
Dabunt = darán.
Orabunt = defenderán, abogarán.
Sin embargo, la traducción interpretativa y arraigada por la fuerza de la costumbre, que los abogados durante varios años le han dado al aforismo, es "Defender las causas justas". Soy de la idea, que esto se debería cambiar y enseñar correctarmente a los abogados (quizá al momento de su colegiatura), una clase o una charla explicándoles la historia de este emblema y del porqué va consignado en la estrella. A su vez, también deberían explicarles el origen de las 7 puntas de la estrella del abogado. Eso lo dejo como tarea de investigación. 
Por último, más allá de tratar otros aspectos del latín, como el estudio de las etimologías de los términos jurídicos y la pronunciación clásica del latín, traté un punto que muchas facultades de derecho, parecen haber olvidado actualmente: el brindar al alumno conocimientos sólidos sobre la cultura romana y la enseñanza del latín en las facultades de derecho. 
La gran mayoría de facultades de derecho en la actualidad, poco interés otorga a los estudios clásicos del derecho, olvidándose que la cuna principal de todo el bagaje normativo, empieza con Roma, "la cuna del derecho". Son muy pocas las facultades de derecho que aun se preocupan por brindar al alumno esta sólida enseñanza y formación. Sabido es que la práctica o el aspecto litigante en el derecho, es muy importante para desempeñar un buen ejercicio de la profesión llevando los casos, asistiendo a las audiencias, elaborando los escritos en las oficinas, presentarlo a mesa de partes, esperar fecha de audiencia, etc, etc, etc. pero ¿y la formación cultural y humanística del abogado en dónde queda? Grandes juristas peruanos de antañas épocas, dominaban el latín (León Barandiarán, Eugenio Castañeda, José Antonio Barrenechea, Antonio Arenas, Diómedes Arias Schreiber, entre otros). La pregunta es ¿por qué aprendían latín? Por dos razones, porque ellos tenían -bien en claro- que un abogado, debe ser más que abogado, debe ser un hombre culto, preparado, un verdadero letrado. Sabido es que ningún abogado llegará a ser un hombre per excellence o "perfecto", pero el que sepa latín, creánme que estará siempre un paso por delante que los demás y sé que muchos que lean esto, no me dejarán mentir que así es. Si un abogado sabe inglés, alemán, francés, italiano, creánme que estará a años luz de muchos y podrá elaborar mejores investigaciones porque podrá leer las obras en original. Otro de los problemas que existen en la actualidad, es que si no se sabe una lengua extranjera, y llegue el momento de leer una obra en otro idioma, estará perdido, así de sencillo. Nada mejor que leerla en su lenguaje original. Y en latín, muchos textos jurídicos, aun no son traducidos y esto tiene sus grandes desventajas para el que no sabe latín, como sus grandes ventajas para el que lo sabe. 
Agradeciendo la atención prestada por parte del público san marquino y a las señoritas organizadoras del evento (Avanzada Estudiantil - Tercio Estudiantil) di las palabras finales y cerramos una tarde productivamente académica. Se pasó al sorteo de algunos libros para el público presente. 
Fue una excelente y gran tarde que he vivido en lo que va de mi vida.
Atte: David Misari Torpoco.


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