martes, 29 de abril de 2014

Buda y la enseñanza sobre el Amor

Parte de mi trabajo, como filósofo y estudioso de las religiones comparadas, es dar a conocer las perspectivas y enseñanzas que tuvieron los grandes maestros de la antigüedad sobre el amor. Luego de haber expuesto las enseñanzas acerca del amor, del profeta persa Zoroastro (Zoroaster), ahora me toca tratar sobre las que dio el mismo Buda (Sidarta Gautama // Sakiamuni) en cuyas enseñanzas se fundó el budismo.

Debemos tener en cuenta que para Buda (como en el budismo posterior), el amor y la relación de la pareja son parte vital para el crecimiento personal (y en pareja) para tener una vida llena de satisfacciones. Buda empezó enseñando a reconocer las diferencias entre el hombre y la mujer, pero no para separarlos o distanciarlos, sino para que una vez que se conozcan a sí mismos, poder unirse aun más.  El apoyo mutuo y constante del uno al otro (en la pareja), hace que la relación no solo sea intensificada, sino también amorosa. Se debe pensar en un "nosotros", no en un "ella y yo". Buda entendía que todas las parejas han de tener altibajos, pero también llegó a comprender que la felicidad o el sufrimiento, solo depende de ellos. Por ende, si la pareja tiene ciertas cualidades, es bueno compartirlas con el otro. Ayuda mucho el poder decir "Mira, podemos hacer esto juntos", ya que remueven los sentimientos de división y produce una gran alegría (uno de los principios vitales para Buda en el amor), para no chocar con la pareja. Se trata de caminar juntos, no separados.

De las muchas enseñanzas que Buda dejó a sus discípulos y a la humanidad, también trato sobre el amor, las cuales se resumen en cuatro puntos fundamentales.

Primer punto: La bondad (Ser buenos en mente, cuerpo y alma)

Buda enseñó que el primer principio para amar, es la bondad, basada en una alegría del corazón, para poder dar felicidad a la persona que realmente se ama. ¿Cómo se logra esto? Buda solía decir que para poder dar esa alegría y otorgar felicidad a la persona que se ama, primeramente se debe aprender a observar a quien amamos. Esto es vital, porque si no observamos a la persona que amamos, entonces no la amamos.

Pero aquí surge otra interrogante ¿Cómo se observa a la persona que se ama?

Cuando Buda se refería a "observar", no se refería al simple sentido literal de "mirar", sino "observar" en raíz sánscrita, requiere un significado más profundo, basado en la comprensión. Es así, para Buda, que observar, significa comprender, porque si no aprendemos a comprender a la pareja, simplemente uno no podrá llegar a amarla. Para Buda, la comprensión es la esencia del amor, incluso más que la decisión, porque de nada sirve que uno decida a amar a otra persona, si no está primeramente dispuesto a llegar a comprenderla.

Y ¿cómo se comprende a la pareja?

Buda no concebía la idea de "comprensión" en el sentido que uno tenga que aceptar a la pareja tal y como es, sino que va más allá de eso y enseña que comprender a la pareja, radica en dedicarle tiempo a estar presente con ella y sobre todo a darle los debidos cuidados y lo más importante, brindarle las atenciones que el ser amado requiere. He ahí, la verdadera esencia de la Comprensión para Buda.

Segundo punto: No sufrir en el amor

Para Buda, el deseo (no sexual, sino de firme voluntad) y la capacidad de aliviar el sufrimiento de la otra persona (en este caso, la pareja), es más que fundamental. Buda enseña, que para conocer la naturaleza del sufrimiento y ayudar a cambiar ese aspecto, también hay que observar profundamente (y ya sabemos a qué se refiere con observar = comprender, estar presente con ella y brindarle atenciones y cuidados). Y si uno, siente que no puede lograrlo con sus fuerzas, entonces para ello, es necesario la meditación y la reflexión diaria, pero con un profundo corazón sincero y dispuesto (realmente) a querer cambiar, para mejorar la relación con la pareja.

Tercer punto: La Alegría

Buda enseñó que si en el amor, no hay alegría, entonces no es un verdadero amor. Si en la pareja, no existe una alegría natural, sana y de corazón, porque ambos sean felices, entonces no es un verdadero amor, sino solo un mero capricho o un "no querer perder a la persona que se cree que se ama", cuando no se la ama en sí.

Buda enseña, que si uno está constantemente sufriendo y llorando todo el tiempo o viviendo preocupado, pensando que si la pareja lo engaña a uno o no, o padeciendo celos, eso no es un verdadero amor. Tampoco lo es, si constantemente se le hace llorar o sufrir a la otra persona (la pareja), pues eso significa y demuestra que no se trata de un verdadero amor.

Buda resume todo lo expuesto, en lo siguiente: "Si en la relación de pareja, no hay alegría y regocijo en el corazón de ambos, eso quiere decir, que no existe ahí, un verdadero amor".

Cuarto punto: Ecuanimidad y libertad

Cuando le preguntaron a Buda, si el amor requiere de libertad, él dijo que sí.

Pero esta libertad que otorga el amor, no es cualquier "libertad" (no es aquella de "yo hago lo que quiero en mi relación, porque soy libre"), mucho menos una libertad expresada en libertinaje.

Para Buda, el verdadero amor te hace alcanzar la libertad. Cuando realmente se ama a la otra persona, se le da una libertad plena, pero no para que la otra pareja la engañe, le mienta o la traicione, porque si ocurre eso, Buda enseña que lo mejor "es cortar de raíz la mala hierba que produce el campo y daña la buena semilla" (similar a las palabras de Jesús, pero no iguales). Puesto que si no es así, no hay un verdadero amor. La pareja debe sentirse libre por dentro y por fuera, pero esto radica en la confianza y la seguridad que se tenga en la otra persona, pero si no es así, no hay un verdadero amor.

Comentario personal de David Misari

Por estas y muchas razones más, las personas no solo deben elegir o decidir a quien amar, sino también pensar bien, a quién amar, y no dejar tan suelto al corazón, porque si se hace esto ¡Oh, qué de prisa se pierde la cabeza! Buda dejó en claro - con respecto a la ecuanimidad - que si uno sabe amar no solo con el corazón, sino también con la mente, entonces jamás se producirá algún engaño, porque lo que impulsa al cuerpo al engaño, primero se forja en el corazón y luego sube al pensamiento (en la mente), no en vano Jesús enseñó que uno con el pensamiento, ya está siendo adúltero al decir "Yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón". (Mateo 5:28), como también, en  mi trabajo anterior de Zoroastro, quien sobre este punto dijo: "Aquel que no ama verdaderamente, siempre engañará y traicionará al otro, y la pareja engañada, siempre sufrirá. Lo mejor es la separación, para no sufrir posteriormente" (Yasna 53, Gth). Por eso, hay que tener mucho cuidado a quien entregamos nuestros sentimientos, no vayamos a salir lastimados más adelante. Recuérdese que todo amor es de dos, no de uno y que "no se puede cambiar el pasado, pero el futuro, puede ser diferente". (Paremias Filosóficas, pág.30).                          

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Referencias bibliográficas sobre las enseñanzas de Buda.

- Gethin Rupert (1998) Foundations of Buddhism. Oxford University Press. (ISBN 0-19-289223-1).
- Smith, Huston; Phillip Novak (2003). Buddhism: A Concise introduction. Harper San Francisco. (ISBN 978-0-06-073067-3).
- Rick Hanson. (2009) Buddha´s Brain: The practical neuroscience of Happiness, Love, and Wisdom. (ISBN 9781572246959).

7 comentarios:

  1. me gusta mucho como buda entiende al amor : )

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  4. Gracias. Muy interesante y que me vendrá muy bien poner en práctica

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  6. Muchísimas gracias. Hoy buscaba justamente esto. Me sirvió mil.. :))

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  7. Muchísimas gracias. Hoy buscaba justamente esto. Me sirvió mil.. :))

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