martes, 20 de noviembre de 2012

El Nacimiento de un genio italiano: Leonardo Da Vinci

El arte renacentista tuvo su origen en Italia, la cual se divide en tres etapas:

           1. Trecento (siglo XIV)
           2. Quattrocento (siglo XV)
           3. Cinquecento (siglo XVI)

Por historia, sabemos que los artistas renacentistas concebían sus obras según los modelos de la antigüedad clásica, pero agregándole un valor adicional en todas sus obras, un valor propio de su creatividad. En todas sus obras, belleza y armonía trabajan conjuntamente ciñéndose a los principios de las reglas naturales, la cual consistía en "un orden divino sobre las cosas". Bajo esta noción, no reparaban en conflictos con las ideas fundamentalistas de la iglesia y el mundo cristiano.
El modelo de belleza que se esbozaba en aquellas pinturas, era proporcionable a los ideales del cuerpo humano, clasificándolo así, en varios estilos y diferentes tipos. Fueron precisamente estas adopciones que marcaron las bases de un arte no solo clásico, sino también de carácter científico por la luminosidad y el equilibrio. Los estudios de la óptica (sus leyes) dieron como resultado la perspectiva central que desde entonces (por más de quinientos años) han trascendido en escultura y pintura. 
El Nacimiento del Genio
Leonardo di ser Piero Da Vinci (1452 - 1519) era florentino y fue escultor, arquitecto, físico, ingeniero, filósofo, matemático y pintor. Nadie fue tan curioso como él. Tenía una notable capacidad por aprender todas las cosas y querer estudiarlo todo. Dejó numerosos manuscritos ilustrados con gran cantidad de dibujos. En materia científica, solía escribir sobre la necesidad de la observación y la experiencia, llegando a ser considerado como uno de los sabios modernos. 
Da Vinci, fue el modelo del hombre renacentista, un genio solitario que abarcó variadas facetas del conocimiento. El constante empeño e interés que tenía por aprender la anatomía humana, el mecanismo de vuelo en las aves y la estructura interna en los animales y plantas, fueron parte de sus consagrados estudios personales. Como escritor, filósofo, poeta e investigador, se dedicó a realizar estudios en materia de fisiología, química y medicina general. 
Sin embargo, pese a poseer muchos conocimientos, la fama de Leonardo se debió a sus pinturas, en las cuales revelaba admirables dotes de dibujante, un gran sentido de la composición artística y un perfecto manejo de la luz y la sombra. Fue así como llegó a pintar numerosos frescos y óleos. 
Entre sus pinturas más destacadas tenemos:

  • La Última Cena (la cual ocupa la pared del fondo del refectorio del convento de Santa María de las Gracias, de Milán, en donde resalta la figura de Cristo, sobre la ventana central, luego de pronunciar "En verdad os digo, uno de vosotros me traicionará".
  • La Gioconda (La Joconda), más conocida como "La mona lisa", quien sobresale entre sus óleos. Este retrato adquirió fama por su delicada factura y su inigualada expresión, prueba de su singular penetración psicológica que tuvo Leonardo.
A diferencia de otros artistas del renacimiento, Roma disfrutó muy poco de él, pues tras ser llamado por el Rey Francisco I de Francia, Leonardo viajó a ese país, en donde finalmente falleció.

jueves, 15 de noviembre de 2012

No se necesita tener un "título profesional" para ser un Filósofo


A menudo algunas personas suelen preguntarse "¿se necesita de un título profesional para ser un Filósofo?" Mi respuesta es: No.
Si empieza a revisar la historia de la filosofía, podrá darse cuenta que los filósofos griegos, nunca obtuvieron alguna “licenciatura” en filosofía, como tampoco los grandes filósofos de la historia a lo largo de la evolución del pensamiento humano.
Por otra parte, uno puede estudiar filosofía como carrera, porque estar rodeada de gente así, ayuda mucho a cultivar un carácter crítico, pero tener el “título profesional” no te garantiza que harás filosofía. Y digo esto, porque considero que se puede ser un Filósofo sin necesidad de cursar una carrera, pues el título de “Licenciado en Filosofía” (o profesor de filosofía) no te hace Filósofo.
Cuando hablo de hacer filosofía, me refiero a pensar con reflexión sobre un determinado tema, algo así, como cuando uno busca respuestas a los problemas del mundo o empieza a cuestionarse por la existencia de Dios, el sentido de la vida, el hombre, la existencia, la naturaleza, etc., pues todo filosofar implica meditar. Pero ¿cómo se “medita” en filosofía? Analizando la esencia, propiedades, causas y efectos de las cosas en el mundo natural. Y para hacer esto, no necesitas de un “título” que te diga “desde ahora eres filósofo y empieza a filosofar sobre el mundo”, en otras palabras, no necesitas un “título” para pensar, solo necesitas disponer de un tiempo libre para poder hacerlo. Ahora bien, si quieres ser un profesor de Filosofía, para eso sí necesitarías el título.
Para filosofar – propiamente hablando – no se necesita de ningún título, pues esta actividad del pensamiento no radica en el, sino en el análisis o juicio de cómo veas las cosas en el mundo. El título en filosofía, solo te otorgará una mención en la licenciatura, pero aun así, quizá no llegues a saber cómo filosofar, recuerda que el título solo indica que “cursaste” una carrera, más no que lo sepas ejecutar.
Para ser un filósofo no necesitas de un título, pero sí necesitas empezar por leer mucho al respecto (textos de filosofía, pero no los "manuales", sino los textos puros), tener una gran inquietud por los problemas del mundo, ser un curioso de la vida, tener la mente abierta a muchas ideas y empezar por optar las racionales, tratar de entender el por qué las personas piensan de un modo u otro. Otra cosa que te ayudará mucho en tu formación personal como filósofo es aprender a expresar tus ideas (dialogando y por escrito). Recuerda que un estudiante de filosofía, estudia y comprende la filosofía, pero un Filósofo elabora filosofías, aunque nunca deja de estudiar. De tal modo que se puede ser Filósofo desde que empiezas a analizar las cosas y tratas de aportar con algo a la humanidad. Pero recuerda siempre que lo más importante no consiste en ser “filósofo” sino saber y aprender a filosofar. 
Cuando uno escucha decir “Soy Filósofo”, para algunas personas les sonará como algo arrogante, soberbio o altanero, y esto no debería ser así. El ser un Filósofo, debería ser un término que no debiera de imponerse, por ejemplo, Sócrates, Spinoza, Montaigne, Thoreau y muchos otros, no se decían a sí mismos que eran “filósofos”, sino que sus contemporáneos y las generaciones posteriores los reconocieron como tales por los aportes que hicieron al pensamiento del hombre. Ahora bien, uno podríaautodenominarse como Filósofo, si realiza alguna obra o comparte ciertas investigaciones filosóficas en determinados temas con los demás, los cuales no solo sirven de aporte, sino también para fomentar algún debate y para ello, no es necesario la edad, esto significa que uno no tiene que llegar a ser un anciano, o haber vivido mucho, para que llegues a ser un Filósofo. La clave radica en que a tu edad, generes esos comentarios polémicos, controvertidos y elabores tus propias ideas o perspectivas de cómo ves el mundo, la realidad, la existencia, la vida, etc., y empieces por cuestionarte temas que ni siquiera las personas adultas (mayores) empiezan hacerlo.

    El ser filósofo, no es un “cliché” y no debes portar alguna “medalla” o distintivo especial, para que las personas puedan darse cuenta que lo eres. Si tus vecinos o personas del entorno en el que te desenvuelves, te ven como “raro”, eso es bueno, porque entonces no eres “común”, ni formas parte de la masa, o como dirían antiguamente, “no eres parte del vulgo o populacho”.

Ahora bien, si piensas hacer filosofía para las personas, esto es, para que se den cuenta de cómo funcionan las cosas en realidad, pues debes empezar por motivarte a ti mismo, porque a las personas nunca se les da el gusto de leer, a menos que coloques en tus escritos, imágenes de mujeres desnudas o promociones para ganar dinero, pero aun así, la “masa” no se dará cuenta, porque la filosofía no es pretenciosa. Por ejemplo, Spinoza luego de terminar su "Ethica", decidió guardarla y no publicarla. Thoreau se fue a vivir al campo y escribir allá todos sus pensamientos, porque decía que estar en la ciudad, era un estorbo para su mente. Nietzsche no quiso convencer a nadie con sus escritos. Marx creó sistemas y con una pisca de suerte comenzaron a aplicarse en el socialismo o comunismo a posteriori. Sócrates hablaba con los ciudadanos de Atenas y enseñaba sin cobrar, incluso tanta fue su dedicación por preguntarse muchas cosas, que siempre reconoció que no sabía nada de nada y solo buscaba encontrarse a sí mismo, tanto así, que se olvidó de escribir. Gracias a Platón y a Jenofonte conocemos a Sócrates.
Si deseas ser un filósofo, empieza también por acostumbrarte a no quedar bien con las personas, porque perderás tu tiempo, lo único que puedes hacer en estos casos, es aprender a escucharlas y dar tu opinión cuando te la pidan o en otros casos, cuando un tema lo amerite realmente. Trata de no esforzarte mentalmente en vano.

Para ser un Filósofo, necesitas un alma que sienta que vives para filosofar, una vocación muy personal. Una mente llena de cuestionamientos, necesitará un mar de respuestas, para lo cual necesitas el deseo de saber cada vez más, y no de conformarte. También necesitarás de una facilidad de percepción del mundo no-visible, del mundo efímero. Necesitas tener tiempo para romperte la cabeza pensando muchas cosas, hasta que sientas que ya no des más. Así nacen las buenas ideas, pues "todo parto es doloroso". Necesitas también un poco de soledad, porque en la soledad es donde tu espíritu se inspira y se vuelve creador. 
Para ser filósofo necesitas autoexploración y deseos de expresarlo, como también tratar de aprender un buen vocabulario personal. A veces pienso que necesitas haber nacido con una especie de “don filosófico innato” que no se puede explicar con palabras, debido a ese amor al conocimiento que siempre haces que investigues las cosas antes de tomarlas por ciertas. En otras palabras, necesitas de un “¿por qué?” de las cosas.
Por estas y otras razones, están muy equivocados si piensan que para ser un Filósofo se necesita de un título, pues el “título” de filosofía, no te hace filosofar, como el título de abogado, no te hace propiamente ser un litigante. El filósofo necesita de un apasionamiento por desvelar lo que está detrás de las cosas, “buscar la verdad”, tener un amor por el conocimiento, aunque muchas veces esto te haga llevar la contra a muchas personas, pues el filósofo debe ser como el salmón y aprender a nadar contra la corriente. Ahora bien, nadie aprende a filosofar, sin previamente tener cierta base, porque una cosa es filosofar acerca de la vida misma, sin haber leído libros, y otra muy distinta el llegar a conocer, el por qué los filósofos sostuvieron sus teorías sobre la realidad en el mundo.
Para ser filósofo, se debe filosofar, es decir, buscar las respuestas a las preguntas que aparentemente tienen solución compleja o quizá no la tengan (aunque esto es algo un poco difícil, porque cada persona siempre tendrá por sentido común, una noción de lo que se le hable), pero el filósofo debe ir más allá, buscar la crítica y sostener con sus argumentos lo que considera razonable. La filosofía es un estudio del saber crítico y racional, a la vez legítimo y lógico de las cosas, porque existen muchos filósofos, pero hay mediocres y brillantes, uno mismo debe aprender a brillar con luz propia y con sus propias ideas. Aquí no se trata de ser un genio para llegar a ser filósofo, o figurar en una placa de doctorado de filosofía para ser filósofo. El Filósofo es aquel que busca la verdad, quien lo hace reconoce en sí tal búsqueda, al margen si sabe mucho o poco.
El término griego φιλοσ (philos) significa “amor”, pero un amor “erótico” por el conocimiento, por ello que el filósofo es aquel que está perdidamente enamorado del saber, es aquel que ama al conocimiento. Y ¿por qué el filósofo ama tanto al conocimiento? Porque sabe que es algo distinto de sí y no se ve como un sabio, que “todo lo sabe”, pues el conocimiento es algo distinto al filósofo.
La filosofía no es el arte de preguntar por preguntar, o un preguntar meramente retórico sobre la vida, la existencia o el dolor. La filosofía tiene un campo de trabajo muy delimitado y riguroso, muchas veces deambula dentro de lo radical y lo legítimo. Quien esté dispuesto a nadar en sus aguas, en aquellas aguas “tenebrosas”, es el filósofo, quien con gusto se sumerge a ese mar de conocimientos, sin temor a ahogarse. La carrera de filosofía puede ser hermosa, pero quien es amante de la filosofía, no necesita cursar una carrera y mucho menos de títulos, tan igual como para ser un hombre honorable, no se necesita de "honores", sino poseer Honor. Algunas veces suelo comparar al filósofo como un guerrero troyano, y así como esté tiene su yelmo, escudo y  espada, las armas que tiene un filósofo son: la duda, las preguntas y la búsqueda del saber, estas tres armas son suficientes para iniciarse en el estudio de la filosofía.
Para ser filósofo, lo único que necesitas es conocer y saber de filosofía, estés o no estés en alguna universidad. Es menester que se haga algo nuevo, ya que el hecho de no tener un “título” no quiere decir que seas “filósofo”. Ser Filósofo implica conocer y hacer filosofía, esto es, tener algo nuevo que aportar, algo original y valioso a la filosofía, motivo por el cual muchas veces escuchamos decir que Sudamérica produce licenciados en filosofía, pero no produce aportes mundiales o reconocidos a la filosofía misma.
Para ser filósofo no es necesario estudiar una carrera de filosofía en la universidad. Si bien es cierto, eso te puede dar algunas ventajas, por el medio en que te rodeas y las personas con las que estudiarás y compartirás más de un pensamiento, pero el filósofo con formación autodidacta, debe aprender que si no se educa de manera personal y constantemente, no llegará a nada. El Filósofo debe auto-educarse y educarse, como también leer mucho e investigar sobre diversos temas, para que pueda andar en la incesante búsqueda de la verdad de toda aquella sopa cuántica que conocemos o percibimos como “realidad”.
Hacer filosofía, no es “hablar bien”, sino analizar, estudiar, reflexionar y aprender que todo aquello que se haya dicho, no tiene porque ser considerado como una “verdad”, a no ser que se empiece a buscar por uno mismo sus propias respuestas de la vida y la existencia. Por ejemplo, se puede empezar a tener una mejor comprensión del estudio de la filosofía, cuando uno empieza a leer los diálogos de Platón. Luego de leerlas, empieza a sacar tus propias conclusiones y trata de debatir con tus amistades.
Para ser un Filósofo, no se necesita cursar una carrera de filosofía en la universidad. Por ejemplo, un licenciado de Filosofía, solo tiene “licencia” para hablar de filosofía, pero no es un “Filósofo”. Muchas veces esto es algo que les está costando demasiado trabajo entender a tantos “sabelotodos” que abundan por el medio. Existen personas que han cursado la carrera de literatura en la universidad y no te escriben ni por mensajes de textos. Por ese motivo, cuando uno estudia filosofía en la universidad, sale con el título de “Licenciado en Filosofía” pero no como “Filósofo”, porque para filosofar no existe una carrera propiamente dicha,  sino tan solo hay que empezar por aprender la diferencia entre pensar y razonar. Recuerda que la filosofía no la “estudias”, sino que la aprendes durante toda tu vida.
Por último, recuerda que el Filósofo, no debe dejar de cuestionarlo todo, no debe dejar de pensar, no debe dejar de expresar su pensar, no debe dejar de escribir, pero sobre todo y ante todo, nunca debe dejar de filosofar.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Los Librepensadores (Freethinkers)


Durante mucho tiempo el hombre estuvo sometido a prejuicios y creencias en trasmundos y reinos celestiales. Los mitos y la superstición afectó gravemente el pensamiento de las personas, haciendo que estas no sometan a un análisis riguroso o a la crítica racionalista, las superfluas y vacuas creencias. Todo esto se acabó con  la llegada de la filosofía moderna, cuyo principal artífice es René Descartes.
Con Descartes se inició un nuevo período en el pensar humano, yo lo denomino “la época de la revolución intelectual”, puesto que se inició no solo una nueva era en el mundo filosófico, sino también, surgieron muchos cambios en el mundo. Y con ellos, nacieron también, los primeros librepensadores (freethinkers).
La corriente del librepensamiento se caracteriza principalmente por ser independiente, autónomo, crítico y analítico. El librepensamiento debe estar libre de supersticiones, condiciones que subyugan la mente humana y sobre todo debe estar libre de dogmas y reglas que quieran someter la mente del individuo bajo influencias o juicios ajenos.
Todo hombre tiene la suficiente capacidad mental para razonar y racionalizar las cosas. El hecho que el individuo someta a juicio alguna cosa, no lo hace con fines egoístas, sino porque le interesa llegar a conocer las causas y origen de las mismas para poder aceptarlas o rechazarlas. El librepensador necesita encontrar respuestas y soluciones no solo a los problemas cotidianos de la vida, sino también a las dificultades extremas que esta le presente. El librepensador debe aprender a ser dueño de sí mismo, de sus propias verdades y decisiones, pues ¿cómo sé que los otros me están diciendo la verdad? ¿quizá me estén engañando y sería estúpido de mi parte el no averiguar si se me dice una verdad o una mentira? El necio y el ignorante dicen “Amén” a todo e inclinan la cerviz, pero el librepensador busca indagar, investigar y someter a juicio analítico/crítico todo lo que se le ha dicho. Quizá algunas veces caiga en el escepticismo, pero solamente debe hacerlo para poner en tela de juicio las “verdades” aparentes que el mundo quiere hacer creer.  
El librepensador busca indagar e investigar el origen de las cosas y sus causas para tener un conocimiento claro, certero y seguro, pues aunque muchas veces el sentido común nos coloca una duda en el camino, es responsabilidad del librepensador esclarecer esta duda para encontrar no solo la verdad, sino el sentido positivo de las cosas. Todo librepensador debe profundizar y ser un crítico, porque debe tratar de llegar a la esencia de las cosas para poder fundamentar los hechos y los fenómenos que estos prescriben. Conocer las causas, las interrelaciones y las consecuencias de las cosas, es crucial para todo aquel que no quiera someter su mente a simples creencias, ni a falsas verdades. El pensamiento ha de ser libre, pero no debemos confundir “pensamiento libre” con “libertad de pensamiento”, pues este último se refiere a la condición o posibilidad imperante socialmente que faculta a las personas a elaborar nuevos pensamientos por sí mismos. Con esto, todos tenemos derecho a la libertad de pensamiento, pero no todos somos librepensadores.
Otro punto a tallar aquí, es saber que todo librepensador opera de manera racional, en otras palabras, emplea la razón y acepta aquello que luego de haber sometido a duro examen, le ofrece una verdad. Y como todo proceso cognitivo que se realiza, el librepensador no debe descartar las leyes y principios de la lógica, ya que sin ellas, no se podría llegar a obtener muchas conclusiones. 
Algo que se debe tener muy en cuenta, es que todo librepensador es un revolucionario, y su mejor arma es la inteligencia. Digo esto, porque el librepensador siempre mantiene una actitud provocadora, suele provocar los pensamientos de las demás personas, siempre y cuando encuentre que estas estén sometidas a creencias erróneas y dogmas. Pero hay que tener en cuenta que no lo hace con elanimus de ofender o humillarlos, sino simplemente con la tendencia a que recapaciten, reflexionen y racionalicen su modo de pensar. A todo librepensador le gustaría que las personas dejen de “creer” en antaños mitos y fábulas, pero si a pesar de haberles explicado la lógica del pensamiento, estas personas no entienden, más no se puede hacer, pues bien dice Nietzsche “No hay que ser médicos de los incurables.”  
El librepensador busca fomentar y desarrollar la cultura de su país, incrementar el bienestar y goce personal para poder compartir con los demás los beneficios de una mente racional. Al librepensador le gusta aprender y aprender a superarse a sí mismo, para lo cual se autoeduca y va construyendo su propio destino. El librepensador quiere desvelar los conocimientos ocultos para saber cómo poder aportar y sobre todo afrontar crisis o problemas, pues sabe que esto es lo que lo hace más fuerte.
Cuando un librepensador encuentra soluciones a los problemas y aprende a superar obstáculos, entonces empieza a crecer, porque al vencer las dificultades que la vida le presenta, entonces llega a tener convicciones firmes y decisiones correctas, con lo cual toma conciencia de su propia vida y empieza a repotenciar su propia conducta. Así pues, busca ayudarse a sí mismo y empieza a obtener confianza en sí mismo también.
Todo librepensador ha nacido para ser un triunfador, y no precisamente hablo de aquellos que triunfen en obtener dinero u cosas materiales. Lo que al librepensador le importa realmente es obtener un triunfo personal sobre su propia persona y su máximo aporte será tratar de dejar un legado a la humanidad, una enseñanza o una obra, con la cual pueda dar a conocer a las futuras generaciones que el mundo cada vez, debe ir dejando atrás todas esas malas hierbas, que impiden el crecimiento del grass limpio.
El librepensador debe aprender que un elemento vital en su camino, es el lenguaje, pero  ¿por qué el lenguaje? Porque el lenguaje ayuda a estimular el librepensamiento, con lo cual cada vez se hace más concreto y directo. El librepensador que no cultiva un buen lenguaje, no podrá transmitir sus ideas claras y esto, es un error. Así como el pensamiento tiene que ser lúcido, el lenguaje debe ayudar a consolidarlo. Pensamiento y lenguaje deben trabajar juntos para lograr su propósito y el librepensador debe sumarse a ellos para lograr el objetivo final, el cual es llegar a conocer mejor la realidad.

martes, 13 de noviembre de 2012

Sobre la mujer y la flor


Durante mucho tiempo, la mujer ha sido inspiración de todos los poetas y de todos los enamorados. Muchos poetas llamaron "Musas" a las mujeres, por inspirarse en su belleza y en su gracia. A pesar de ello, un día me hice esta pregunta ¿Por qué se acostumbra regalar flores a las mujeres? Quizá, es como si algo en nuestro interior, nos dijera que a la mujer se la identifica con la flor y por eso para mí, la mujer puede ser una hermosa musa inspiradora, pero a su vez también es la más bella flor.
Si uno sabe apreciar y reconocer la belleza que hay en las flores, entonces sabrá apreciar y reconocer la belleza que existe en las mujeres. Y no solo hablo de lo externo, sino también de lo interno. Existen flores que por fuera son muy bellas, pero que no poseen fragancia, ni aroma. Lo mismo sucede con la mujer, pues de nada le sirve tener belleza, si no es delicada, tierna y sobre todo inteligente. Una hermosa flor se caracteriza por tener sus atributos completos, bella por fuera y por poseer deliciosos aromas por dentro, así mismo, la mujer también se debe caracterizar por poseer no solo belleza, sino también deliciosos aromas, ese sutil y embriagador aroma que la naturaleza misma ha colocado en cada una de ellas, la cual desprende y aflora desde su más remota existencia y logra cautivar el corazón de los hombres. 
La mujer es como la flor más hermosa de todas y por mucha "ciencia estética" que exista, nada se compara con la belleza natural que emana y habita en toda mujer. Esa belleza es perfecta, exacta, proporcionable y precisa, pero la mujer que sabe valorarse a sí misma, encontrará su propia belleza y hará baluarte de ella. La hembra humana posee el más bello galardón que todo varón desea poseer, pero no por esto, la mujer tiene que ser vista como un "trofeo". 
La mujer es hija primogénita de la naturaleza y es la reina de todas las hembras. ¿Podría entonces ser la mujer una "semi-diosa"? No. Para mí, la mujer no es una "semi-diosa", sino una Diosa. Y no digo estas palabras por quedar "bien" con las mujeres, antes bien, digo estas palabras porque reconozco que sin la mujer, parte de la existencia del hombre, sería inútil y en algunos casos, incompleta. Toda mujer posee belleza en sí misma, pero el hombre necio se deja arrastrar y seducir por la belleza física de la mujer, más el hombre sensato, sabe apreciar y reconocer su belleza física, pero antes de dejarse seducir por sus encantos, prefiere dejarse seducir mejor por su inteligencia y su ternura. 
Me gusta que la mujer no solo sea bella e inteligente, sino también alegre, divertida, loca, coqueta, entusiasta, extravertida, que baile, que sueñe, que enamore y sobre todo que sea creadora, no solo de un mundo de ilusión, sino de sus propias ideas y dueña de sus pensamientos. Me agrada que la mujer sea libre, pero no libertina, pues esto, sería indignante para su propia naturaleza. Y así como la más bella flor nos muestra y deleita con todos sus encantos y nos embriague con sus delicados aromas, la mujer también ofrece sus encantos y esplendor a quien la sabe valorar y más aún a quien la sabe respetar. La mujer no solo quiere ser "conquistada", sino enamorada, la mujer no solo quiere ser querida, sino también protegida, pero la mujer no solo desea ser protegida, sino anhela mejor, ser amada. Y así como la flor se marchita cuando es descuidada  y maltratada, la mujer también se marchita cuando no es respetada, cuidada pero sobre todo, cuando no es amada.

Yo amo a la mujer. No solo la amo, porque de ella provenimos, sino también porque es a ella a quién acudimos en busca de amor, o sino díganme ¿qué acaso todo varón no desea también ser amado por una mujer? ¿acaso todo varón no desea sentir las manos y las caricias de una mujer? Y aunque la mujer también guste, disfrute y apetezca del sexo (porque esto es lo más natural que hay en ambos sexos), hay momentos en que prefiere mejor estar al lado y sentir el cálido abrazo del hombre o de la persona que ama. Una palabra de amor si se lo dices de corazón a una mujer, ella lo sentirá, pero lamentablemente existen personas malas, que saben no solo cómo engañar a la mujer con sus palabras y falsas galanterías, sino también con sus actos. Y precisamente por eso la mujer también se ha vuelto desconfiada y precavida. Por eso que la mujer, ya no quiere "enamorarse", tiene miedo a amar, debido a las malas experiencias de la vida y las malas intenciones de algunos varones. Ahora pregunto, ¿acaso no es lo mismo para el hombre que no quiere enamorarse debido también a las malas experiencias de la vida? Las malas experiencias en las relaciones, no solo son para las mujeres, sino también para los varones. Sin embargo, a mi parecer, a mi opinión y quizá esté equivocado, pero de todo esto, es a la mujer a quien le tocó vivir la parte más dura, sobre todo en el amor. Pero no por eso, dejaré de comparar a la mujer como la más bella flor.

¿Y por qué insisto en que la mujer se asemeje a la más bella flor? Porque a menudo, cuando pensamos en mujeres hermosas las comparamos con las más bellas flores de un jardín y que un jardín sin flores, sería como un mundo sin mujeres, triste, vacío y desolado. No es por eso que cuando Dafne corría y escapaba del dios Apolo, ¿en qué fue convertida? En un laurel. Pero ¿acaso Dafne no era una ninfa? Claro que lo era, pero toda ninfa era considerada una deidad femenina, hijas de Zeus, por lo tanto, las ninfas eran las más hermosas mujeres. 
Al igual que las flores embellecen un jardín, las mujeres embellecen la vida del varón. Aunque el destino de algunos hombres sea la soledad, no por ello, los hombres solitarios han deseado también el amor de una mujer. Y para aquellos que tienen como pareja a una mujer, procuren amarla siempre ante todas las cosas, los problemas de la vida, siempre estarán ahí, los problemas en el amor muchas veces causarán más de un enojo, estrago o fastidio, pero no por eso, el amor, el varón, ni la mujer, deben salir dañados. La pareja responsable sabe como afrontar estos problemas, pero la pareja insensata sabe cómo hacer que perduren los problemas. El mal varón culpará a la mujer y la mala mujer culpará al varón, pero la verdad es esta, que cuando hay un conflicto en una relación, ambos tienen en parte la culpa. Siempre que hay un problema, es porque algo está fallando, algo no va bien, y para ello, lo mejor es el diálogo en el momento preciso, y es mejor derramar algunas lágrimas a tiempo, antes que derramar muchas lágrimas durante toda la vida. Y aquí te dejo un pensamiento: "Eres libre para amar, pero no para dañar". 

Por ahora concluyo diciendo que si una flor no es cuidada, regada y protegida como se debe, rápidamente se marchitará, así pues, si una mujer no es querida, respetada y sobre todo amada, ella también se marchitará. Quien tenga entendimiento, entienda.


viernes, 9 de noviembre de 2012

La amistad de una Musa


Sin sentido y sin rumbo seguía mi destino,
pues mi corazón no encontraba la calma,
tal era el camino de mi tormento,
los cuales afligían los oscuros valles de mi alma.

Esperando día y noche aquella alegría,
que llene de júbilo mi ser,
fue cuando conocí entonces
a una encantadora mujer.

Ante su belleza, mi corazón quedó impactado, pues
nunca antes mi corazón se tornó muy dichoso,
alegre y fantasioso, por tener a una bella musa como amiga.

Y ahora le agradece al destino, por forjar una amistad
especial en mi vida, entre un ser mortal
y una hermosa diva.

Desde entonces mi vida dejó de tornarse gris,
¡Oh bella Musa! Hoy me encuentro extasiado y feliz.

Raramente los dioses intervienen en la vida de los mortales, y
raramente también, envían a una musa bella, a curar de sus males.

El mal que padecía mi alma, era el de no contar con amigos, pero
Grata y magnánima fue la sorpresa, que ahora hermosa musa pueda contar contigo.

Ahora mi corazón y alma disfrutan de tu amistad, y así también,

Radiante y luminoso como el gran astro, seré un amigo que ilumine tu andar.

Animoso y con ferviente entrega, mi espíritu ya no siente más pesar.

Y al saber que puedo contar contigo, no olvides que cuando tú gustes también cuentas conmigo.






Escrito por: David Efraín Misari Torpoco. 


miércoles, 7 de noviembre de 2012

La Soledad es una gran compañía


Muchas personas suelen ver a la "soledad" como algo que da miedo y temor. El gran cliché que tienen muchos es "La soledad es mala compañía", y esto no es así.
Otras personas suelen ver a la soledad con cierto aire depresivo, como si produjese tristeza o nostalgia, y en otros caso, no faltan aquellos que al verte solo, dicen "le hace falta una pareja". Pero esto no debe desmoralizarnos, porque a esas personas hay que perdonarlas, ya que no saben lo que dicen.  
Así como existen este tipo de personas, también existen los optimistas, los cuales ven a la soledad como un estilo de conducta que no implica un desencantamiento del amor, ni un estado de amargura frente a la pasajera vida. Antes bien, estas personas suelen ver a la soledad como una forma de autonomía, independencia y desarrollo (superación) personal. ¿Cómo es esto pues? Recuerden que el hecho de vivir solo es una elección y decisión. Para esto, hay que tener mucha fuerza de voluntad, ya que al vivir solo, te afrontarás a miles de situaciones en las cuales no estarán tus "padres" o "hermanos" para poder ayudarte. El hombre que aprende a vivir de la soledad, debe asumir ese estilo de vida para poder crecer por sí mismo. 
Sabido es, que existen personas que no pueden vivir sin tener a alguien a lado. Para mí, esas personas son débiles, porque no quieren dejar la "mamadera", son como unos bebes que simplemente no quieren desprenderse del seño de la madre, porque en seguida empiezan a llorar. De ahí que algunos sufren de "mamitis" y de ahí, que algunas chicas no pueden estar sin "el enamorado" u alguien a lado. Viven atados a la dependencia y lo más fácil, y digo esto, porque vivir solo, NO ES FÁCIL, o como digo en uno de mis pensamientos "La Soledad es para los valientes."
Pero así como existen este tipo de personas que se acostumbran a vivir siempre con alguien, hay otros que que prefieren hacerlo sin nadie a lado, lo cual no implica que se trate de una persona que guste del sufrimiento o sea un amargado. El hecho de que haya decidido vivir solo, no significa que se restriegue el alma, pues no se debe hacer de la soledad, un cautiverio.
Pero también tenemos a los solitarios, aquellos hombres que saben disfrutar de una buena compañía, así como quedarse solos en casa (mi caso por ejemplo), sin sufrir sensaciones de vacío, abandono u olvido.
Pero ¿qué se puede hacer solo en casa? Muchas cosas. Por ejemplo, se pueden aprovechar esos momentos para dedicarse a la lectura, a la escritura, a la pintura (al dibujo), a un arte, a escuchar música, o a alguna otra actividad que lo desee, pues lo realizará sin ser perturbado por ningún familiar. Pero si no desea realizar alguna actividad, entonces lo mejor que se puede hacer en la soledad, es reflexionar. ¿Cómo así? Los psiquiatras afirman que las personas solitarias aprenden a resolver los problemas con mayor fluidez, ya que estas al volverse independientes y autosuficientes, adquieren una gran disposición para adaptarse a cualquier circunstancia. Además, por muy contradictorio que parezca, estas personas son los que más amigos tienen. O sea, no están "solos" en sí, ya que saben improvisar planes porque no están sujetos a otros designios, lo cual hace que los solitarios, se conviertan en seres más atrayentes e interesantes. Y en el caso que tengan alguna pareja y por ahí se presentan los problemas (que nunca faltan), sabrán tomar cierta distancia para analizar con calma la situación, antes de tomar una presurosa y acalorada decisión.
La soledad solo puede volverse una prisión o un cautiverio, si la persona no sabe descubrir todo lo que puede hacer en ella. Por eso le dejo mi pensamiento de regalo: "La Soledad es para los valientes." Medite en ello, pues no en vano dijo Jesús: ""Bienaventurados los solitarios y los elegidos: vosotros encontraréis el Reino, ya que de él procedéis" 





domingo, 4 de noviembre de 2012

José María Eguren: Poeta símbolo del Perú

Mi país es rico en mucha literatura y por ello, la poesía peruana no puede dejar de ser la excepción. Hablamos de Vallejo, Valdelomar e incluso el mismo Mariátegui, pero ahora trataré sobre un poeta que me llamó mucho la atención en cuanto al estilo libre que destaca en sus versos. Hablo de José Maria Eguren, quien fue periodista, pintor, fotógrafo y un gran poeta. Mariátegui dijo acerca de él: “Eguren cultivó la poesía pura con sus versos llenos de libertad, además en ellos no se encuentran máculas (manchas) ideológicas, moralistas, religiosas o costumbristas, todo un genio del arte poético.”
Nació en la capital (Lima) un 7 de Julio de 1874, siendo muy enfermizo desde pequeño y durante su adolescencia vivió en el campo. La mala salud que acompaña siempre a los grandes pensadores, escritores y pintores, no fue la excepción para este gran genio y joven poeta, pues debida a esa mala salud no pudo completar sus estudios. Tuvo que terminar educándose autodidácticamente y en Barranco fue donde empezó a leer a los grandes poetas símbolos del continente europeo, tales como los francéses Baudelaire, Verlaine, Mallarmé y Rimbaud, quienes fueron principales influencias poéticas (literarias) durante su vida.
Pero también destacó su desempeño por la pintura, razón por la cual fue un artista plástico y realizaba sus bocetos con acuarelas y dibujos, los cuales ilustraban su poesía. Combinaba talento artístico tanto en la poesía como en la pintura. Una vez más, todo un genio.
Fue por este motivo que muchos consideran a Eguren como un posmodernista, al igual que Abraham Valdelomar, pero es más reconocido como el único representante del Simbolismo en nuestro País (Perú). Además, muchos de los escritos de Eguren contienen cierta “dosis musical” en cuanto a las palabras que emplea por el aspecto sonoro más que por su contenido semántico (significado), pues las palabras en sus versos siempre van más allá de lo literal, por lo cual su estilo adopta libertad en la realización del verso libre. He ahí la clave de sus escritos poéticos.
Es así como entre sus obras más conocidas destacan “Simbólicas” (1911) y “La canción de las figuras” (1916) y es en este último donde se encuentra el conocido poema “La niña de la lámpara azul”, la cual representa a una tierna y hermosa niña como símbolo de la poesía.
Además, con “Simbólicas”, su primer libro de Eguren escrito en versos, inauguró la poesía contemporánea del Perú y dejó atrás a los melifluos (melosos) versos románticos y el sonsonete (sonido repetido y molesto) clarinesco (bullicioso) del Modernismo, según nos explica José Carlos Mariátegui en sus “7 ensayos de la Realidad Peruana”.
José María Eguren fallece el 19 de Abril de 1942 a la edad de 68 años.