viernes, 9 de noviembre de 2012

La amistad de una Musa


Sin sentido y sin rumbo seguía mi destino,
pues mi corazón no encontraba la calma,
tal era el camino de mi tormento,
los cuales afligían los oscuros valles de mi alma.

Esperando día y noche aquella alegría,
que llene de júbilo mi ser,
fue cuando conocí entonces
a una encantadora mujer.

Ante su belleza, mi corazón quedó impactado, pues
nunca antes mi corazón se tornó muy dichoso,
alegre y fantasioso, por tener a una bella musa como amiga.

Y ahora le agradece al destino, por forjar una amistad
especial en mi vida, entre un ser mortal
y una hermosa diva.

Desde entonces mi vida dejó de tornarse gris,
¡Oh bella Musa! Hoy me encuentro extasiado y feliz.

Raramente los dioses intervienen en la vida de los mortales, y
raramente también, envían a una musa bella, a curar de sus males.

El mal que padecía mi alma, era el de no contar con amigos, pero
Grata y magnánima fue la sorpresa, que ahora hermosa musa pueda contar contigo.

Ahora mi corazón y alma disfrutan de tu amistad, y así también,

Radiante y luminoso como el gran astro, seré un amigo que ilumine tu andar.

Animoso y con ferviente entrega, mi espíritu ya no siente más pesar.

Y al saber que puedo contar contigo, no olvides que cuando tú gustes también cuentas conmigo.






Escrito por: David Efraín Misari Torpoco. 


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