domingo, 29 de mayo de 2011

NIETZSCHE: El Eterno e Inmortal Pensador Solitario

La muerte se le iba acercando a tan inteligente hombre que dejó un gran legado para la filosofía de todos los tiempos, sobre todo para nosotros (actualmente), quizás fue incomprendido (como todos los genios lo son) en su época, porque aquellos hombres de tan sublimes pensamientos y elevada trascendencia en su filosofía.
Estuve leyendo hace poco sobre la biografía de Nietzsche por Paul Janz Curt, en su obra “Friedrich Nietzsche” (texto bilingüe alemán/español – 1993, Deutscher Taschenbuch Verlag) y encontré el siguiente párrafo: Caminando Nietzsche por Turín, pocas semanas antes de caer en aquel colapso que lo paralizó y dificultó su estado mental, por el poco tiempo de vida que le quedaba, Nietzsche había dejado escrito: “Un día mi nombre irá unido a algo formidable; el recuerdo de una crisis como jamás ha habido en la tierra…Yo no soy un hombre, soy dinamita…me rebelo como nadie jamás se ha rebelado…yo soy también necesariamente el hombre de la fatalidad…Pues cuando la verdad entre en lucha con la mentira milenaria, habrá conmociones como jamás las hubo, convulsión de temblores de tierra, desplazamientos de montañas y valles, como jamás se han soñado…El concepto de la política se diluirá en una lucha de espíritus..Todas las formas de poder de la vieja sociedad habrán saltado por los aires, porque todas estaban basadas en la mentira…habrá guerras como jamás las hubo sobre la tierra”
Seguramente Nietzsche cuando escribió esto, se encontraba cargado de premoniciones fatalistas y horribles, pues lo hizo en su “Ecce Homo” (uno de sus mejores libros), en donde dice esta y muchas cosas, como un mensaje especial a toda la humanidad, pues por algo fue la última obra que escribió.
Empero, mucho antes, ya había escrito en su libro “Así Habló Zaratustra” (Also spach Zarathustra), su más profundo odio a todo lo que es piedad y conmiseración (este aspecto como buen seguidor Schopenhaueriano). Es por eso que Nietzsche junto con Schopenhauer, Marx, Engels, Feuerbach, Wagner (el compositor musical de los nibelungos), constituyeron con algún otro por ahí, un equipo ideológico que tuvo una repercusión y una gran influencia en las generaciones del pasado siglo XX del pensamiento filosófico. Influencia muy fuerte, ya que sus huellas no se borrarán jamás, pues el legado que han dejado en sus escritos ha quedado registrado para la posteridad y la eternidad.
Esto se puede apreciar claramente en Nietzsche, como lo son las tres etapas de su evolución en su pensamiento filosófico. En su primera etapa, muy joven él nos habla de un nuevo ideal para la cultura, la estética y el espíritu heroico, en donde se puede apreciar al hombre lleno de valor y enaltecido por la expresión de la belleza, la cual suma en él la perfección. Es aquí donde el hombre estético y heroico encuentra en su camino a los antiguos autores clásicos griegos, como Platón (figura enigmática: Sócrates), a Heráclito, Esquilo, pues admiraba mucho a los autores trágicos, no solo griegos, sino también latinos. También podemos añadir a esta primera etapa, que Nietzsche se dejó influenciar mucho por Schopenhauer y la música de Wagner.
En su segunda etapa, Nietzsche se vuelve un crítico devastador, aprovechando su carrera de filólogo, empieza a analizar cada obra que lee con un espíritu crítico formidable y a su vez muy analítico, bien se podría decir un “teorético ilustracionista”, pues también se influenció bastante por la literatura francesa en sus años majestuosos del periodo de la ilustración.
En su tercera etapa, Nietzsche asume una postura llena de Poder, torna un cambio radical en su vida y empieza a afirmar su propia independencia, su propia voluntad de Poder, EL ANTIHUMANISTA. Lleno de odio hacia la religión y de odio al “crucificado” y lleno de odio al envenenado racismo, empieza a consolidarse como el gran enaltecedor de los triunfadores, el aniquilador de los oprimidos, de los vencidos y de los fracasados. Es aquí donde escribe a su Zaratustra y lo termina en dos años, con una pluma alemán increíble, llena de verso y prosa, belleza, música y odio.
Es por eso que los amantes de la filosofía, la literatura y el arte, se han preguntado “¿a qué se debe ese odio?”. Friedrich Nietzsche fue un hombre enfermo (de salud) toda su vida, es por eso que su Súper hombre (Ubermensch), su voluntad de Poder y dominio, como su transmutación de valores son la mejor muestra de su psicopatología. El resentimiento y la crítica fueron su mejor arma para su filosofía. La parálisis y la “locura” final que lo postraron le dan dimensiones universales, pues el advenimiento al poder en Alemania en 1933 del partido Nacional Socialista, terminan por consagrarlo. En sus obras de Zaratustra y “El Anticristo” existe algo que quizás ningún otro filósofo alcance en la actualidad: Sinceridad y Honestidad Intelectual. Pues él fue sincero, si odiaba a algo o a alguien lo mostraba, no lo ocultaba, no era hipócrita (como existen muchos hoy en día), era amargado, frustrado, pero muy respetuoso a su vez. Exaltó la envidia de vivir y coronó con laureles el apetito y la ambición de mando, rindió pleitesía a la eterna destrucción sin la menor vergüenza, pues otros hoy en día, son peores y ocultan esos sentimientos tras la careta o el “sutil antifaz” de una “cruz”, de la hipocresía o de la “piadosa bondad” con caritas angelicales y sonrisitas “siniestras”, pues esa “mansedumbre” no sirve de nada. Nietzsche fue de ideas despiadadas, era un LOCO, pero un gran pensador dijo: “Un loco, es un loco, hasta que triunfa en sus ideas” y Nietzsche lo hizo, pues pese a sus fuertes dolores de cabeza, su inteligencia y lucidez en sus escritos demuestran que estando “loco” quizás era más cuerdo que muchos escritores, pues sus escritos llenos de pasión y vivo en sus estamentos demoledores, nunca dio marcha atrás y siempre se mantuvo fiel a sus pensamientos, pues era un genio y un genio significa ser auténtico, un ser pasional, inteligente, único, independiente, pues siempre decía que “todo lo bueno, esconde algo” y quizás por eso escribió no solo en su Zaratustra, sino en sus otros libros aquello de: “La Moral Mata a la Vida”. Analicemos bien este pensamiento y meditemos en ello.


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